Como parte de una propuesta de remodelación, se desarrolló el levantamiento físico arquitectónico de la edificación, la cual tenía como particularidad ser un edificio completamente orgánico. La casa fue diseñada a finales de los años 70 por el Arquitecto mexicano Agustín Hernández. El levantamiento representó un reto importante a la hora de realizar las mediciones de los espacios tanto internos como externos, ya que al carecer completamente de muros rectos, hubo necesidad de trazar las curvas mediante una estación base y equipo láser con la finalidad de ir recolectando diferentes puntos de las curvas.