El proyecto del Museo de Arte Contemporáneo para la Ciudad de Guadalajara consistía en dos volúmenes, en el primero se encuentran áreas de talleres y aulas.
En el segundo de mayor dimensión se encuentra el museo en sí, el cual cuenta con áreas de exposiciones permanentes, área de exposiciones temporales, cafetería, tienda, áreas administrativas, y bodega para guardar y dar mantenimiento al acervo. Este volumen se caracteriza por su inusual forma, la cual brinda cierta sensación de movimiento, y termina por destacarse en el reflejo de un gigantesco espejo de agua.