El proyecto se desarrolló como respuesta a la convocatoria del Concurso Nacional para la edificación de una nueva sede del Papalote Museo del Niño en Iztapalapa, que se publicó en 2015. El principal enfoque del proyecto se centró en brindar un espacio atractivo y divertido para los niños. El sitio del proyecto contaba con ciertas restricciones por el plan de desarrollo de la zona, el cual contemplaba la construcción de una CETRAM (Centro de Transferencia Modal), por tanto, se propuso la conexión peatonal para ingresar al inmueble y la comunicación de éste con la plaza comercial. El edificio se propuso completamente orgánico, en el cual se tuviera contacto con la naturaleza mediante terrazas sin vistas a las avenidas. Se desarrolla en tres niveles y una terraza, en los cuales se contemplaban las siguientes áreas: sala de exposiciones permanentes, sala de exposiciones temporales, biblioteca, ludoteca, tienda, oficinas administrativas, auditorio, sala IMAX, área de comida rápida y en la terraza áreas de juegos al aire libre. Uno de los principales conceptos del proyecto se encontraba en el tratamiento de toda su fachada, la cual estaría completamente cubierta por paneles de aluminio montados conforme a un patrón geométrico y de acabado verde y azul tornasol, esto para darle un acabado iridiscente y así atraer la atención de los niños y darle una aspecto divertido al recinto.